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martes, 22 de enero de 2013

Las Hermanas (olvidadas) (FCS) Buenos Aires, Argentina

El último día del viaje me encuentra en Laprida, dispuesto a visitar las obras del Arquitecto Salamone, pero la característica rural de la zona me supuso que habría estaciones abandonadas y Argenruina no me defraudó, primero Las Hermanas sobre la vía del FCGR, ramal Constitución-Bahía Blanca por Pringles y luego Paragüil. Las Hermanas está totalmente deshabitada, y no se vislumbra trazado urbano, tan solo un establecimiento agrícola y un colegio también cerrado, y demás está decir que la formación no se detiene, puesto que nadie subiría allí y si alguien baja sería para internarse en campo traviesa rumbo a ningún lugar.
El enojómetro comienza a registrar valores ascendentes, hace calor, no hay rastro humano visible y el próximo pueblo me suena será una réplica de éste.

Estación Paraguil (FCS). Voces reveladoras y una necesidad urgente, Buenos Aires, Argentina


Habrá sido el calor, habrá sido la nada circundante, pero en algún momento del camino entre Las Hermanas y Paraguil me pregunté que sentido tiene seguir mostrando lugares abandonados, olvidados, marginados, si en realidad todos tienen la misma morfología, el mismo antecedente histórico, el mismo resultante físico y emocional, y entre tanta pregunta divisé la estación, esta vez con un rastro humano. Una pala mecánica removía tierra y unas gallinas conformaron el comité de bienvenida, extraña comunión pensé.
Saco unas tomas y el contacto con el operador de la pala no se hizo esperar, me informa que estaba removiendo por órden de Ferrosur la tierra contaminada con soda cáustica producto del descarrilamiento de tres vagones con dicho químico, la conversación derivó en un conjunto de conclusiones referentes al rol del ferrocarril en un estado de carácter nacional con prioridad en lo social, y el recuerdo vivo de lo acontecido con el tren sanitario de Ingeniero Jacobacci me volvió a llenar de entusiasmo sobre el futuro, veinte jóvenes en el reino del viento intentando subsanar los problemas de salud de una comunidad y un ferroviario perdido enarbolando banderas de lucha y compromiso, poniendo al sujeto social por delante en medio de una pampa poblada de gallinas doradas, rara mezcla, letra para un rap combativo, letra para la pegatina del Cuarteto de Nos, urgencia de compartir, imperiosa necesidad de unir esos puntos sueltos para conformar la geometría que nos proyecte a un mejor futuro.

domingo, 20 de enero de 2013

Estación Saldungaray (FCS), Buenos Aires, Argentina

La estación Saldungaray, pertenece al ramal del FCGR, Plaza Constitución- Bahía Blanca, vía Pringles, fue inaugurada en 1900 y para regocijo de quienes queremos bien al FC presenta un muy buen estado de conservación. El tren se detiene solo si hay pasajeros en ascenso o descenso, cosa que ocurre casi siempre porque el servicio es muy utilizado, la próxima estación ubicada a 11km al S es Sierra de La Ventana, destino turístico en constante aumento en toda época del año.

sábado, 19 de enero de 2013

Ingeniero Jacobacci, cinco pasos entre el desamparo y el futuro en acción, Río Negro, Argentina

El día de la estepa, de los vientos, de enojos y descubrimientos había llegado a su fin, por la tarde recorrí los galpones de la línea sur, y el gran predio que abarca el ferrocarril, desgraciadamente todo lo referente a la trochita se halla bajo llave en otro recinto, y como el día en cuestión era domingo la cerrazón era total.
Para mi sorpresa delante de la estación se hallaba ubicada una formación de un tren sanitario del Estado Nacional, y por toda la ciudad encontrabas personal involucrado en el tema, tanto que durante mi última cena era en todo el comedor, la única persona que no pertenecía al colectivo de salud y debo dar testimonio que entre hamburguesas, pizzas y gaseosas corrían papeles, historias clínicas, formularios, estudios dentales, organigramas y creo que esa vorágine hospitalaria me produjo un inmediato desenojo, ahí no había cámaras oficialistas, yo no era un infiltrado cronista de los infundidores de desánimos, era un invisible presenciando al estado en obra, presenciando la unión entre el relato y la acción concreta, anónima. Al salir un jóven hablaba con otros tres médicos sobre como tomar un determinado modelo que dio buenos resultados en el sertao brasilero, zona de características tan duras como la estepa patagónica, había teoría en acción, había fuerza juvenil, acción social, compromiso y futuro.
Volví al hotel caminando muy lento, ejercitando mentalmente sumas y restas, positivos y negativos y con el plus de la carga emotiva, la jornada terminó con un nueve+, ahora un descanso y vuelta a rodar, el viaje continúa por Neuquén, pero allí desgraciadamente no hay historias ferroviarias para contar, así que tendré que llegar hasta el sur bonaerense para continuar la historia.

jueves, 17 de enero de 2013

Entre la rabia y la ternura, Km 648, Río Negro, Argentina

La sensación primaria que me invadió cuando descubrí los vagones abandonados fue "están escondidos", alguien los ubicó en este lugar alejado de toda lógica para que nadie los viera, total nadie pasará jamás por aquí, y en verdad hasta hace unos años gente pasaba, ya que el emplazamiento corresponde al punto exacto en donde se separa la línea sur que con su traza ancha continúa hacia Bariloche de la pequeña vía del trochita que aquí comienza su viaje hacia los confines del universo. El punto se llama desvío km 648 y mientras el tren corría de Jacobacci a Esquel pasaba por las proximidades de este olvido, olvido que corresponde a decenas de vagoncitos secándose al sol, viento y frío sureño, reliquias originales de 1922 dejadas al desamparo del hostil clima de la estepa, y de la sensación de sorpresa primaria reflexioné sobre lo bien que ejercitamos el tema de los abandonos, que poco nos cuesta desentendernos ya sea de un moribundo ferrocarril casi de juguete como de unas personas que en algún lugar lejano dicen pertenecer a los pueblos Pilagá, Wichi o Qom y el desamparo de ambos me hace volver a pensar es que "están escondidos" y que somos muy buenos en eso de esconder y negar.
Al fastidio inicial de Clemente Onelli le sumo éste y decenas más que unifico bajo un mismo denominador común, y que me obligan a seguir en el camino espiando bajo las coquetas alfombras con las que nos disfrazan ciertas realidades.

lunes, 14 de enero de 2013

La publicitada cara de la soledad, Clemente Onelli (FCS), Río Negro, Argentina

Cuando pensé el viaje, pensé que tenía que vivenciar a Clemente Onelli, refugio de ciento cincuenta almas, motivo de un viejo institucional de una telefónica resultado de la privatización de los noventa y récord de baja temperatura continental, - 44º a la sombra. El asentamiento se ubica sobre la línea sur, cerca de Jacobacci y lejos de todo lo demás, el tren Patagónico la visita una vez por semana, los colectivos de la 23 la acarician varias veces por día, pero creo que nadie sube o baja en Clemente Onelli, sus habitantes están presos de su destino como en el ángel Exterminador de Luis Buñuel, si hasta el gas que pasaba a la vuelta de la esquina llevando bienestar a muchos compatriotas, recién hace unos pocos años se percató que existía un grupo de personas que acertó afincarse en ese lugar extremo, definitivamente extremo.
Como en Ojo de Agua unos niños salieron curiosos a ver que pasaba con ese gordito que sacaba fotos en medio de la vía, y hasta una madre se animó con la pregunta, usted es de la televisión?.
Agrego a Onelli entre los lugares de Argentina que más me han conmovido, me interrogo sobre como puedo cambiar la situación de sus ciento cincuenta almas, me desesperan las formas, las fórmulas del cambio necesario, una colecta, tres cadenas de correos electrónicos, nueve fotos, veintiocho insultos, no sé, ni sé...