En los 30. recibía más de 5000 pasajeros por fin de semana que en tropel bajaban de los trenes con rumbo a la Laguna, su Hotel y los hoteles del floreciente pueblo, los taxis y los carruajes estacionados a 45º aparecen como un imposible ante tanto abandono actual, a pesar que el tren sigue pasando, indiferente al sentimiento de éstos edificios que añoran volver a convertirse en primeras damas entre sus comunidades.





