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jueves, 26 de septiembre de 2013

Estación Santa Teresa (SF&CGS), Santa Fe, Argentina

La estación Santa Teresa pertenece al ramal original Villa Constitución-La Carlota del primigenio Gran Ferrocarril del Sud y Córdoba. El 19 de mayo de 1889 el gobierno de la Provincia de Santa Fe daba por aprobada la traza del pueblo a la Compañía de Tierras del Sud de Santa Fe y Córdoba, subsidiaria de la empresa ferroviaria que explotaba el ramal, hecho elocuente que vincula al ferrocarril con la urbanización de la pampa húmeda. Conté en la entrada anterior que este trazado fue vendido al FC Buenos Aires a Rosario y que a su vez éste pasó a engrosar los tendidos de la gran empresa FC Central Argentino
A comienzos del siglo XX el FCCA mediante anexiones, fusiones y operaciones de compra-venta, medía 1568 kilómetros y las estadísticas oficiales le asignaban un capital de 63.309.274 pesos, sin embargo la empresa no contribuyó con un solo centavo a la riqueza del país ya que contaba con exenciones impositivas, por lo menos así lo indicaba el contrato inicial de 1863, que garantizaba esas condiciones por un período de 40 años, o sea hasta 1903. A partir del 19 de marzo de dicho año el FCCA debería comenzar a tributar como cualquier otra empresa, pero para evitar que así aconteciera los administradores británicos diseñaron una ficticia operación de compra-venta por la cual el ferrocarril se vendió a otra empresa de la misma bandera, el Rosario a Buenos Aires. La operación se llevó a cabo en Londres, el 10 de abril de 1902 y curiosamente la nueva empresa se pasó a llamar Ferrocarril Central Argentino, o sea la compañía vuelve a adoptar el nombre de la vendida. De todas maneras pese a la resistencia de algunos diputados que querían poner freno a la operación fraudulenta, la compra-venta o "fusión" como posteriormente se denominó se aprobó por ley en 1908, concediendo a la nueva compañía los mismos privilegios establecidos en la denominada Ley Mitre, es decir exención de todo tipo de cargas aduaneras e impuestos.
En su Historia de los Ferrocarriles Argentinos Raúl Scalabrini Ortiz demuestra que el llamado capital ferroviario británico no era mas que la apropiación fraudulenta de las riquezas nacionales, capitalizadas a favor del capital financiero británico con la inevitable complicidad de algunos dirigentes políticos de turno. El diseño original de la red ferroviaria estuvo pensada para la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados, ya que la salida de nuestra incipiente manufactura era inviable por los elevados costos de los fletes.
En las elecciones del 24 de febrero de 1946 gana la contienda el General Juan Domingo Perón, y una de las acciones mas significativas de sus primeros años de gestión fue la de adquirir y nacionalizar la red de ferrocarriles ingleses y franceses, entre los cuales se encontraba el Central Argentino, pasando a denominarse curiosamente General Mitre, luego de la nacionalización en marzo de 1948. Durante ese proceso no solo pasaron al estado el material rodante, además miles de hectáreas productivas y hasta pueblos enteros le fueron excluidos a la Compañía de Tierras del Central Argentino, también se reestructuró el sistema de fletes para que la industria nacional nacida del proceso de sustitución de importaciones pudiera sacar sus productos manufacturados hacia el exterior. La red ferroviaria se continuó expandiendo esta vez con un carácter mas social, hacia rincones despoblados del norte o la Patagonia, situación que tuvo su punto culminante durante 1957 cuando alcanzó la máxima cifra de 47000 kilómetros de extensión.
A partir de 1957 comenzó un paulatino pero sostenido retroceso en todo el mundo ferroviario argentino impulsado entre otros factores por la presión de la industria del transporte automotor, principalmente asociadas al nuevo centro del poder, los EEUU, la red se redujo considerablemente en un proceso que llega hasta nuestros días, pero eso y sobre todo lo vinculado a las privatizaciones neo liberales de los 90, acompañarán las imágenes de la estación Cepeda, próxima parada en esta historia sinfín.

8 comentarios:

  1. Te sigo, Rodo...Como siempre grandes crónicas y tantas estaciones que, muchas veces, no puedo creer que estén ahí y ni siquiera las conozca! Cuánta falta hace el ferrocarril! Gran abrazo.

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  2. Gracias mi Amiga por tu tiempo dedicado, tus palabras, casi siempre únicas me motivan a seguir en esta búsqueda que comienza a dar frutos ya que con regularidad aparecen nuevos seguidores.
    Ahora que empecé a completar con mas escritura cada entrada, no sabes la cantidad de negocios espúreos que voy encontrando, cada cambio, cada privatización, cada concesión, cada vuelta al estado tiene una cola de acciones oscurísimas todas en perjuicio del tesoro nacional y obviamente a favor de empresas, bancos, directivos y cómplices locales que han hecho el negocio para sus bolsillos. La única verdad es la realidad y la realidad se camina, se palpa, se ve
    Abrazo.

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  3. Muy bueno este post! Por Santa Teresa pasaban grandes trenes. Rosario - Río IV vía Venado y vía Firmat, Rosario - Mendoza - San Juan vía Venado Rufino, Retiro - Rosario vía Pergamino. Esta línea tenía muchas de las estaciones con los mismos diseños al BAR.

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  4. Puedo imaginarme la importancia y el movimiento en torno a la estación, y el hecho que todavía por sus vías corran trenes marca lo estratégico de su emplazamiento.
    Gracias por recorrer el post y por la información que agregas, siempre es muy valioso el aporte de quién vivió el esplendor ferroviario.
    Saludos!!!

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  5. Este "cabin" como se lo llamaba, me trae recuerdos de mi padre, trabajó muchos años en el, en la foto se lo ve abandonado, recuerdos de otras épocas que traen nostalgia...

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  6. Que orgullo, lamentablemente el cabín no está en las condiciones que debería estar en relación a su belleza e importancia, cosas de las privatizaciones que tan solo invierten en aquello que le genere rédito inmediato.
    Gracias por el recuerdo y un fuerte abrazo.

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  7. Gracias por estos recuerdos, mi padre trabajaba en este "cabin" en 3 turnos de 8 Hs, mañana, tarde y noche. La anécdota que recuerdo era que en el turno de noche, muchas veces recibía la visita del doctor del pueblo, Faustino Diez Figueras, que admiraba el estilo ingles del edificio y se sentaba a charlar junto al hogar ubicado en el centro del cabin, que funcionaba a carbón de leña, la misma leña que usaban en las locomotoras a vapor de esa época.... década del 60. Un gran saludo.

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    1. Que buena historia, me imagino aquellas conversaciones junto al hogar. Me genera mucha satisfacción cuando una foto o un relato dispara la memoria emotiva de quienes algo tuvieron que ver con el lugar.
      Un gran saludo para ti y muchas gracias por el relato!

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