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sábado, 18 de abril de 2015

Estación Vedia (BAP), Buenos Aires, Argentina

Vedia, cuarta parada del recorrido se ubica en la progresiva kilómetro 310.4 del ramal Retiro-San Luis-Mendoza del BAP.
La historia cuenta que hacia 1885 mientras la compañía avanzaba con el tendido de rieles desde Mercedes hacia Villa Mercedes, gestionaron ante Joaquín Quinteros la compra o cesión de la tierra necesaria para el establecimiento de la estación y el paso de las vías, hallando en él la predisposición necesaria que se tradujo en la donación de la tierra mediante escritura pública. En el escrito figuraba la entrega gratuita a favor de la empresa de 81455 metros cuadrados de sus tierras.
La primera formación ferroviaria arribó a la estación al mediodía del 15 de febrero de 1886. Con el correr del tiempo la BAP estableció un servicio diario entre Buenos Aires y Orellanos, actualmente Diego de Alvear (SF), el mismo partía de la estación capitalina a las 08:00 arribando a Vedia a las 17:30.
Un dato curioso lo conforma el hecho que el primer jefe de estación fue un inglés que no hablaba ni una sola palabra en castellano, generando algún tipo de inconveniente con los pasajeros que no hablaban ni una sola palabra en inglés.
La estación toma el nombre del Coronel Julio de Vedia, el mismo es propuesto por Quinteros en honor a su jefe de batallón durante la Guerra de la Triple Alianza en donde peleó en calidad de soldado.
Vedia participó además en el sitio de Montevideo, en la resistencia de Colonia del Sacramento y ya en Buenos Aires en las fuerzas de frontera. Fue el fundador de 9 de Julio, ocupó el cargo de Gobernador Militar en El Chaco y la dirección del Colegio Militar de la Nación.

El edificio principal se encuentra engalanado para la ocasión que significó la vuelta del rápido Retiro-Rufino operado por la SOFSE, el mismo comenzó a correr con una frecuencia semanal el 27 de febrero del 2015, con material chino cero kilómetro.



Otras dependencias de la estación como el cabín de señales, el galpón y el tanque de agua no han corrido la suerte del edificio principal y los adyacentes, estos cargan sobre sus estructuras el peso de 129 años de historia.



Ahora tan solo resta esperar que el servicio tenga continuidad y que de ser posible corra más días por semana para convertirse en una alternativa válida con respecto al servicio de colectivos.


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