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domingo, 29 de diciembre de 2013

Estación Primera Junta, FCO, Buenos Aires, Argentina

La estación se inaugura el 2 de julio de 1890 en el marco de la línea Once-Santa Rosa-Toay.
El 2 de enero de 1894 fue aprobada la mensura de una colonia agrícola de la sección 14 denominada Colonia Aitor. A principios del siglo XX, chacras pertenecientes a Trenque Lauquen y campos de las ex colonias Aitor y Zuaznabar que se encontraban en torno a la línea del ferrocarril y estación pasaron a conformar el pueblo de Primera Junta. Hacia la década de 1950 el núcleo urbano llegó a contar con 750 habitantes.
Parado frente a la estación me vienen a la mente esos programas de Discovery o NatGeo que muestran los predios de esas personas llamadas acumuladores compulsivos que tienden a recolectar y guardar cuanta porquería se les cruce por el camino, bueno la estación Primera Junta está intrusada por dos sujetos que cumplen perfectamente los requisitos para ser divulgados como dos personajes que viven tapados por toneladas de objetos que seguramente no utilizan. Carrocerías, puertas, motores, palieres, cubiertas, pañales, muñecas, botellas, asientos, ciento dos millones de botellas plásticas, tarimas, quince toneladas de papel desperdigado por todo el predio, perros, dos vacas, ochenta y nueve cerdos, todo bien regado con aceite de caja y bosta.
Uno de ellos me recibe con cierto recelo pensando que podría ser un agente encubierto de la empresa FerroExpreso, de Greenpeace, o de la organización mundial de la salud, y se despacha con la frase, tenga cuidado que está un poquito desordenado, tendríamos que darle una manito de pintura a la estación no cree?.
Sigamos otro poco con la historia del Sarmiento. Para finales de los ochenta la situación de los ferrocarriles nacionales era verdaderamente muy mala. En virtud de un decreto de 1991 se crea la empresa FEMESA, o Ferrocarriles Metropolitanos S.A que comenzaría a racionalizar, operar y administrar los servicios metropolitanos en el área de la ciudad de Buenos Aires. Los servicios de carga y de pasajeros en la modalidad corta y larga distancia permanecían en manos del estado, aunque el 10 de marzo de 1993 por un decreto del entonces presidente Menem desaparecieron en forma masiva la mayoría de los trenes de pasajeros que unían nuestro país, salvo los que fueran reactivados por gobiernos provinciales.
Con respecto a cargas, en 1989 el gobierno menemista fijó las bases para la concesión del servicio, muy favorable a los adquirentes ya que dejaba librada la tarifa y la posibilidad de realizar los cambios estructurales que juzgaran necesarios.
FerroExpreso Pampeano cuyo control mayoritario está en manos de Techint, fue el primer concesionario en asumir el control de los trenes de carga, operando el corredor entre Buenos Aires-Rosario y Bahía Blanca, contaban con 5093 kilómetros de red, 31 locomotoras y 1600 vagones, los trenes operados diariamente oscilaban entre 10 y 20 teniendo en cuenta los regímenes de cosechas, ya que casi la totalidad de lo transportado tenía que ver con la producción agropecuaria.
Diez años después bajo los efectos de la devaluación y los altos precios de los commodities agrícolas, la facturación del FEPSA se triplicó, mientras que la inversión en vías, material rodante y sistemas de comunicación fue realmente mínima en relación con las ganancias.
No voy a tocar el tema de los servicios privatizados a nivel del transporte de pasajeros en Capital, ya que es actual y no se condice con la problemática que aqueja al resto del país en cuanto a inversión y servicios prestados, aunque los muertos y heridos en las tragedias de Once, Castelar y Flores son producto de la misma desidia y entrega que se vió sujeta toda la red de transporte ferroviario en Argentina.


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